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Un breve comentario sobre la reserva minera de Cerro Muriano | Patrimonio Arqueológico | Patrimonio Industrial Viejos yacimientos de cobre: Probablemente haya que rastrear en el desarrollo del III milenio AC., sobre todo en sus postrimerías, para poder encontrar los orígenes de la minería en Cerro Muriano. Esta industria lítica no sólo se intensificó en productos manufacturados que cubriesen las necesidades agrícolas, forestales o ganaderas de aquellas primeras sociedades (molinos, manos de molino, dientes de hoz, tapaderas, hachas, azuelas) sino en la probable elaboración de hermosos adornos realizados en piedras duras de verdes y azules iridiscentes que se hacían visibles en los filones hidrotermales de Cerro Muriano (azurita y malaquita). Quitapellejos y Siete Cuevas, ambos en Cerro Muriano, son claros ejemplos que han sobrevivido a nuestros días y que han de vincularse a la rudimentaria minería prehistórica. Cobres oxidados y carbonatados que fueron aprovechados por comunidades calcolíticas atraídas por estos minerales fácilmente reconocibles sobre el terreno. Así, bonanzas de malaquita, azurita, cuprita o cobre nativo pronto debieron de caer en manos de aquellos expertos canteros que luego convertirían en metal. Esta minería superficial que buscó los afloramientos de óxidos y carbonatos que despuntaban de las monteras de los filones, no precisó de una tecnología compleja y permitió un tipo de laboreo suficiente para las necesidades de aquellas sociedades embrionarias de la Edad del Cobre. Tampoco es de extrañar que aquellos canteros artesanos del entorno aprendiesen a trabajar el cobre nativo, originario de la zona, aplicando los primeros tratamientos térmicos de recocido, lo que de forma generalizada para la península ibérica, algunos investigadores han denominado fase pre-metalúrgica (Rovira, S., 2004). La relación isotópica del plomo –Pb204, Pb206, Pb207, Pb208– es característica de cada zona de extracción minera (Criado et al., 1996). Se trata de una técnica que permite averiguar el origen de una pieza metálica y de adscribirla a una localización minera, al menos, en su metalurgia extractiva. Mediante los análisis llevados a cabo sobre tres piezas estudiadas procedentes de Cerro Muriano (punta de Palmela, lingote plano convexo de fundición y hacha de talón de bronce), se aplicaba por primera vez esta técnica experimental en la zona, técnica que consistió en: Para la técnica experimental mediante IPC-MS se extrajeron pequeñas muestras de unos 10mg. tanto de diferentes patrones de cobre y plomo (derrames, tortas…) obtenidos en registros arqueológicos del yacimiento del Cerro de la Coja, como de la punta de Palmela, del lingote y del hacha de talón de bronce. Fueron numeradas y clasificadas según su composición química Obtenidos los datos de sus relaciones isotópicas, se procedió a su representación gráfica en tres dimensiones. El estudio metalográfico se llevó a cabo mediante MEB y la identificación cualitativa de las distintas fases mediante EDS. En todos los casos, se preparó una superficie pulida y se atacó químicamente con solución alcohólica de cloruro férrico acidificada con ácido clorhídrico. En la discusión de los resultados acerca de la técnica experimental, el profesor Antonio J. Criado, al frente del Equipo de Investigación de la UCM, planteaba: “Como era de esperar los análisis químicos realizados por ICP-MS, conforman una nube coherente de datos que acotan una zona concreta del espacio, asegurando la procedencia legítima de las piezas recuperadas mediante metodología arqueológica a la Zona Minera de Cerro Muriano. Parece que las muestras de plomo y cobre se solapan con cierta evidencia aunque sus contornos no sean exactamente coincidentes. La elección del Pb204 como denominador de las relaciones isotópicas aumenta matemáticamente de forma notable la caracterización e invariabilidad de los datos obtenidos (Srinivasan, S. 1999; Rohl, S. 1988; Stos-Gale, G, Maliotis N.H, Gale N.A., 1997; Joel E.C., Sayre E.V., Ayre R.D., Vocke, F.W., 1995). Con estos resultados se ha establecido un campo concreto de datos de análisis isotópicos de plomo que enmarcan a los productos metálicos cuya procedencia deba de ser asignada a la localización de la minería y metalurgia de Cerro Muriano. (…) Para el caso de la punta de Palmela, su composición isotópica la sitúa como procedente de Cerro Muriano. Su microestructura está formada por granos alargados en la dirección de conformación plástica por forja en frío. Fue trabajada en frío para aumentar su resistencia mecánica. A pesar del posible ablandamiento sufrido por envejecimiento estructural aún conserva una buena dureza para este tipo de materiales 87 HB. Esto indica que fue deformada en frío con grados de reducción por encima del 40%”. La aplicación de dichas técnicas experimentales sobre la punta de flecha de Palmela, cuya composición isotópica habría que situar en Cerro Muriano, indican que hacia finales del III milenio AC., la metalurgia del cobre en esta comarca minera parece ya un hecho evidente y contrastado (Penco Valenzuela, F. 1999).
Bajo el poder de Roma: La falta de registros arqueológicos y la ausencia de estudios metalográficos sobre materiales ibéricos o cartagineses para la Zona Minera de Cerro Muriano, nos lleva de momento a un insalvable vacío. Sería ingenuo pensar que, entre la segunda mitad del siglo VI y a lo largo del siglo III AC., la actividad minero-metalúrgica en Cerro Muriano se detiene tras casi mil quinientos años de experiencia y aunque lo cierto es que, al menos para la época ibérica, los trabajos de exploración superficial han dado con resultados evidentes que podrían hablarnos de asentamientos de cierta relevancia susceptibles de ser investigados y excavados con detenimiento (Cerro del Depósito, Meseta del Cabrero, Cerro de la Coja, etc.) e incluso de la recuperación, durante las campañas arqueológicas en este último yacimiento, de un importante número de fragmentos cerámicos de Tradición Indígena que, si bien siempre asociados a depósitos romanos de las épocas Republicana y pronto Altoimperial, podrían indicarnos que las poblaciones ibéricas del entorno ya explotaron los recursos de la reserva y se aprovecharon de sus infraestructuras (caminos y redes de comunicación) desde mucho antes, la práctica ausencia de criaderos de hierro en la reserva de Cerro Muriano, podría estar remitiéndonos a la pérdida de protagonismo en la zona en pos de otras reservas mineras más bondadosas en materiales ferrugíneos, aunque de todos es conocido el desarrollo y la proliferación de los bronces ibéricos. La existencia de un poblado o distrito minero romano en Cerro Muriano, parece hoy quedar fuera de duda. Esta conclusión vendría avalada por nuestras intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en varias zonas del cerro de la Coja entre 1999 y 2002, la excavación que técnicos de la Delegación Provincial de Cultura realizaron en 1996 en el yacimiento de la Mocha con la documentación de dos tumbas adscritas al cambio de Era (Penco F., Moreno Mª A. 2000) o el horno republicano recuperado en el yacimiento de Los Pinares adyacente a la antigua Corduba-Emerita Augusta y hoy puesto en valor en el entorno del Museo del Cobre. A ello, habría que añadir la prospección arqueológica dirigida por Storch de Gracia de 1995 y el estudio de investigación y exploración que realizamos para la elaboración de La Memoria justificativa de la documentación técnica para la inclusión en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz de los lugares vinculados al patrimonio arqueológico-industrial de la Zona Minera de Cerro Muriano (Córdoba-Obejo) (Penco F., et al. 2007) a lo largo del 2006 y 2007. Gracias a este último, que incluye la acotación de conjuntos arqueológicos en la reserva, hemos podido dar con nuevos yacimientos romanos para su protección y futura puesta en valor destacando las fundiciones romanas de Siete Cuevas o los pozos de Santa Victoria, San Rafael, Levante o San Arturo. Además de los trabajos de exploración y prospección sobre el terreno, durante estos años, el equipo de investigación del Museo del Cobre ha venido traduciendo algunos de los documentos cedidos a esta institución por Martin Pearce y Robert Vernon. Según los textos ingleses, en el pozo de San Rafael, los romanos superaron los 150 mts de profundidad y, en las secciones que los ingenieros ingleses de la Cordoba Copper Co levantaron de los pozos Victoria, Levante o San Arturo, también se aprecian estas labores. Tales trabajos de ingeniería minera, además de una ingente mano de obra, precisaban de una importante infraestructura, tanto administrativa como técnica (áreas de producción, plantas de tratamiento, zonas de embarque, lavaderos, almacenes, talleres, maquinaria, oficinas, etc.). El distrito minero de Cerro Muriano también contó con grandes zonas de fundición o áreas metalúrgicas que indican que el cobre de la reserva ya salía en lingotes hacia Roma. Todo este complejo minero implicó la existencia del mencionado distrito que debió desarrollarse al abrigo de la Corduba-Emerita Augusta y de los yacimientos hidrotermales de cobre de la reserva minera de Cerro Muriano y que, según nuestras investigaciones, pudo hallarse en el yacimiento del cerro de la Coja, tratándose de un poblado de morfología aterrazada, que aprovechaba las formas y orografía de la propia loma. Las excavaciones mediante metodología arqueológica llevadas a cabo en el Cerro de la Coja, entre 1999 y 2002, sacaron a la luz interesantes depósitos y estructuras pertenecientes a un gran edificio en el que se hallaron los pavimentos hidráulicos de signinum y signinum tessellatum. Uno de ellos conservaba un hermoso mosaico con un motivo zoomorfo marino que representaba a la figura de un delfín bellamente incrustado en el signinum y cuyos paralelos parecían llevarnos a la región suritálica de la Campania y a una cronología que apuntaba hacia el cambio de era. Nuestro informe preliminar de resultados decía: (…) el edificio, de importantes dimensiones, pudo haberse construido durante el gobierno de Augusto o, en su caso, Tiberio. De ser así el dato, el balneum de Cerro Muriano sería de los más antiguos de los hallados en la Colonia Patricia Corduba y, según todos los indicios, en la región Bética (1). El estudio de materiales procedentes de estratigrafía arqueológica relacionada al momento de uso del balneum, parece indicar que el conjunto termal de Cerro Muriano tuvo una corta y exigua vida comenzando su construcción en época de Augusto para abandonarse definitivamente tras el reinado de Tiberio. De simetría axial, la gran planta rectangular del balneum del Cerro de la Coja (recordemos que se han excavado unos 625 mts2) se organizó entorno a un gran eje SO-NE estando orientado al suroeste, lugar por el que se accedía al interior del conjunto mediante una escalera que salvaría el desnivel entre la cota de calle y el propio edificio. En el interior, el balneum quedaba claramente acotado por dos sectores bien distintos: el occidental o zona de acceso y el oriental, el baño propiamente dicho. Esta área debió albergar al frigidarium, tepidarium, sudatio y caldarium. Además, se pudo constatar la presencia de un propnigeum con la excavación de un praefrunium próximo al cierre sur del edificio y de pars de un hypocaustum que indicaría la ubicación de las zonas cálidas del recorrido –tepidarium, sudatio o caldarium-. El sector occidental del balneum se articuló entorno a varias habitaciones de planta rectangular y un posible atrium cuadrangular, que precedían a los espacios de signinum a modo de lugares introductorios ubicados a la entrada del balneum.
La Cordoba Copper Company Ltd., el final de una larga historia: El Tomo I del Libro Blanco de la Minería Andaluza recoge que el criadero cuprífero de Cerro Muriano fue objeto de beneficio en los primeros años del siglo XX por parte de capital inglés. Más adelante, dice que la Cordoba Copper Co desaguó e inició la explotación del yacimiento y que la producción de cobre entre 1908 y 1919 fue de 815.431 toneladas de mineral, situándose las labores al final de este período en 550 metros de profundidad. En septiembre de 1908, estas dependencias ya funcionaban a pleno rendimiento llegando a producir en 14 días 107 toneladas de cobre mate al 59% de cobre (The Mining Journal, 7 de noviembre de 1908). Con la Cordoba Copper Co. se reactivaron de manera frenética y desatada los filones epigenéticos de la reserva. Es durante estos 11 años de explotación, cuando se llevan a cabo las labores y obras de ingeniería de mayor envergadura en la larga y dilatada historia de la minería del cobre en Cerro Muriano: galerías que superan los 2 kilómetros de longitud, pozos con 550 metros de profundidad, innovadoras máquinas de bombeo, plantas de Murex Magnetic, etc. Según consta en los informes y en las hojas de balance anuales de la Cordoba Copper Co., los años de mayor producción de cobre fueron 1911 y 1912, en ambos, se sumó la cantidad de 402.538 toneladas, casi la mitad de lo obtenido durante su presencia en la explotación (815.431 tn). 1913 fue el ejercicio más favorable para la Cordoba Copper Co. que, además de tener el mayor número de trabajadores en plantilla, se pudo vender cobre por la cantidad de 231.451 libras y las cifras de beneficio neto llegaron a alcanzar 86.215 libras, un número que casi duplicaba las 46.794 libras obtenidas en 1916, el segundo año más provechoso para la compañía. Sin embargo, a partir de 1914 la caída en la producción de mineral es ya irreparable y las cifras van menguando ostensiblemente hasta la pírrica cantidad de las 2.631 toneladas de mineral obtenidas en 1918 –recordemos que en ese año sólo se trabajaron 80 días en la explotación-.
NOTAS: Estos textos y fotografías han sido extraídos de la monografía Cerro Muriano, minería y metalurgia del cobre, obra de Fernando Penco Valenzuela. Actualmente, en prensa. (1) Según la exhaustiva investigación que sobre los balnea en Hispania acaba de publicar Virginia García-Entero, en referencia a la Bética y como más antiguos, cita los baños del Pago del Fiche en Granada (mediados s. I DC), los de Marroquíes Bajos y El Campillo en Jaén (s. I DC), o los ejemplos malagueños de El Faro y El Saladillo, que también adscribe al siglo I de nuestra Era. (2) De 1910 y 1915 no hay documentación en los fondos del Museo del Cobre. Bibliografía: Criado Portal A. J., Calabrés Molina R., Martínez García J.A., Storch de Gracia, J., 1996, Estudio de fundentes utilizados en la metalurgia del cobre en Cerro Muriano (Córdoba) durante el período romano Alto Imperial, Revista de Metalurgia septiembre-octubre 1996, 293-297. |
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