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Patrimonio Arqueológico | Introducción | Patrimonio Industrial

1. Cerro de la Coja: El Cerro de la Coja se encuentra en Cerro Muriano (Obejo). Se trata de la  cota mas alta de la población elevándose su máxima hasta los 538,5 m.s.n.m. Ubicado en la cabecera del filón metalífero de Siete Cuevas, para llegar hasta él, es necesario tomar la calle de la Acera del Cuartel Viejo en cuyo límite se levanta el cerro. Es, sin duda, el lugar más emblemático de la población y su nombre original: Cerro Muriano, fue el que sirvió de topónimo al municipio. El cerro, paraje en el que se halla el Museo del Cobre, La Piedra horadada, el Pozo de Levante o las Thermae romanas fue donde Robert Capa, el 5 de septiembre de 1936, recogió la imagen más impactante de la Historia de la Fotografía de Guerra: Muerte de un miliciano. En este lugar confluyen una serie de elementos patrimoniales de indudable valor:
A.-Yacimiento arqueológico del Cerro de la Coja
B.-Museo del Cobre
C.-Pozo de Levante
D.-Tolvas todo-uno de las Fundiciones y Lavaderos de la C.C.C.
E.-Entorno de la serie fotográfica Muerte de un Miliciano de Robert Capa.
F.-Piedra Horadada.

A.- YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DEL CERRO DE LA COJA: Si bien es cierto que las intervenciones arqueológicas de urgencia realizadas en el yacimiento arqueológico del Cerro de la Coja comienzan con la prospección del verano de 1995, este lugar ya despertó el interés de investigadores y científicos en el último tercio del siglo XIX, momento en el que las compañías mineras inglesas comienzan la explotación sistemática de los sulfuros de cobre de Cerro Muriano. Como veremos más adelante, la estratigrafía documentada en el Cerro de la Coja pone de manifiesto la presencia romana desde los inicios del s.I AC., gracias a la documentación de un fondo de cabaña de planta ovalada excavado en el corte I del sector 1 –vertiente occidental del Cerro- cuyo abandono y amortización debió de producirse durante ese siglo, al verse colmatada dicha estructura por una serie de estratos sucesivos cuyo contenido eran escorias de fundición y que, no en vano, constataban la continuidad de prácticas metalúrgicas en el yacimiento, hasta la época de Tiberio. Al menos, esto se desprende de las intervenciones practicadas entre el 1999 y 2002 en la vertiente sur del cerro que, con motivo de la construcción de un mirador por parte del Ayuntamiento de la localidad, sacaron a la luz restos de un edificio monumental, que nada tenía que ver con la estructura del fondo de cabaña antes comentada y, cuyos elementos mas definitorios, eran unas piscinae elaboradas con mosaicos de signinum, alguno de ellos con incrustaciones de teselas, que fueron interpretadas por sus excavadores como un balneum que bien pudo tener una función pública (PENCO, F., 2002).

B.- MUSEO DEL COBRE: Antiguo cuartel de la Guardia Civil, hoy es propiedad del Ayuntamiento de Obejo y da alojo al Museo del Cobre. Este inmueble que, ya aparece en el Plano de 1918 y en la fotografía de la Colección Pearce, contaba en su origen con más dependencias de las actuales en su parte trasera. Se construyó con ladrillo y mampuesto: una obra mixta hoy bajo la pintura exterior. En él, también fueron empleados grandes sillares de calcarenita miocénica que originariamente formaron parte de las estructuras y edificaciones romanas del entorno. El inmueble es de forma rectangular de 17,15mts. de fachada por 9,05mts. de fondo. Cuenta con dos plantas de altura: planta baja a nivel de la rasante de vial y una segunda, en semisótano, con fachada a la parte posterior y laterales de la parcela. La primera tiene una superficie de 155,20m2 y el semisótano de 120,55m2. Ambas poseen tres salas de exposición permanente que dan a conocer al visitante la historia de la metalurgia del cobre en Cerro Muriano desde la Prehistoria reciente, hasta el período de explotación inglés. Además de las salas de exposición, el museo está dotado de una recepción, un punto de información, rampas de acceso para minusválidos, aseos y una dependencia de administración/dirección.

C.- POZO DE LEVANTE: El pozo de Levante se halla en la vertiente sureste del Cerro de la Coja. La boca, de planta rectangular, ha quedado integrada en el mirador que lleva el mismo nombre y señalizada con adoquinado de granito. El entorno del pozo de Levante fue objeto de dos intervenciones mediante metodología arqueológica llevadas a cabo entre los años 2001 y 2002. En cuanto al conjunto sería interesante mencionar que este pozo estuvo formado por un castillete de perfiles metálicos soldados, con cuatro pies, dos delanteros derechos y dos traseros de plano inclinado que sostenían el cuerpo de poleas y sus dos tornapuntas oblicuas con tirantes de altura desconocida. Además del castillete, el grueso del conjunto, estaba precedido por un pabellón de embarque abierto para el tránsito de vagonetas, obreros y materiales y, del mismo modo que el resto de los pozos verticales de la Zona Minera de Cerro Muriano, Levante debió contar con edificaciones destinadas a servicios auxiliares que han de relacionarse con las estructuras que se diseminan en las cercanías de la boca del pozo y algo más allá. El Pozo Levante formó parte del Filón Cerro Muriano o Central que, con una corrida de 2.580 mts., fue el mayor de la explotación.

D.- TOLVAS DEL CERRO DE LA COJA: En su origen formaron parte del complejo de las Fundiciones y Lavaderos de la C.C.C., principal conjunto pirometalúrgico de la reserva. Estas tolvas del tipo Todo-uno ya aparecen esbozadas en el Plano de la Planta y Sección de los Pozos Victoria, S. Rafael, Levante y S. Arturo en Bda. de Cerro Muriano y pudieron comenzarse a construir entorno a 1.897, año en el que la Cordova Exploration Company Limited fue registrada, abandonándose definitivamente en 1919. Se sabe, a través de nuestros estudios que el complejo fabril al que pertenecen las estructuras del Cerro de la Coja ya funcionaba a pleno rendimiento en 1908 y estuvo probablemente comunicado con el conjunto frontero, del que formó parte, mediante cintas transportadoras. Las tolvas del Cerro de la Coja debieron estar integradas en la Planta de Recepción y Molienda de mineral, zona en la que era recibido el cobre y sometido a labores de limpieza, selección y molienda. A esta planta, además de las tolvas Todo-uno, habría que añadir las mesas por gravimetría, molinos de trituración, lavaderos y otros depósitos relacionados con las primeras actividades a las que era sometido el mineral recién salido de los pozos extractivos. La técnica constructiva empleada en las tolvas del Cerro de la Coja es idéntica a la del resto de los elementos ingleses estudiados en  la Zona Minera de Cerro Muriano predominando el empleo de de mampuesto, ladrillo rojo y carbonilla.  

E.- ENTORNO DE LA SERIE FOTOGRÁFICA MUERTE DE UN MILICIANO, DE ROBERT CAPA: e trata de la famosa serie del Miliciano abatido o Muerte de un miliciano, conjunto de fotografías que el genial Robert Capa realizó el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano. El lugar en el que se produjo la impactante fotografía fue en el Cerro de la Coja, en la parte más alta del promontorio identificándose el fondo de la misma con la Sierra de los Santos y el Campo de Tiro de la Región Militar Sur. A escasos días de ser tomada, Muerte de un miliciano, se publicaba en la Revista francesa Vu (23 de septiembre de 1936) y, ese mismo año, la prestigiosa Life, la consideraba como la mejor fotografía de guerra publicada hasta la fecha. Hoy, junto con el Guernica de Picasso se ha erigido en un icono de la Guerra Civil Española. La serie del Miliciano y otras imágenes tomadas por el fotógrafo norteamericano de origen húngaro en Cerro Muriano, en el frente de Córdoba, forman parte de los fondos del Museo Nacional Reina Sofía.  

F.- PIEDRA HORADADA: La Piedra Horadada es un crestón de cuarzo que pudo verse sometido a la explotación quizás en la Prehistoria Reciente ya que presenta sudoraciones de malaquita y azurita en su interior. Se halla en la falda de la vertiente meridional del Cerro de la Coja y su acceso es muy asequible desde el Camino de Pañeros. Otros autores consideran que se trata de un elemento geológico que se ha visto sometido a procesos erosivos naturales. La Piedra Horadada es muy conocida y querida entre los habitantes de Cerro Muriano.

2. Bocamina de Suerte Alta: Se halla junto a la cancela que da acceso a la finca homónima y podría tratarse o del acceso al interior al pozo de Levante o de un plano inclinado para la salida de los niveles freáticos de la mina. Hoy se halla rellena de ganga de mineral y de escombros más recientes y, junto a Siete Cuevas, constituye el máximo exponente de minería romana de la Zona Minera de Cerro Muriano. La bocamina o plano inclinado fue excavado sobre los pizarrales carboníferos donde encajaban las bonanzas de malaquita y azurita.

3. Cerro del Depósito: Yacimiento catalogado por Claude Domergue que lo adscribe a las épocas del Bronce Final y Prerromana relacionándolo con la actividad metalúrgica de la zona. En el Tomo II de su Catalogue des mines et des fonderies antiques de la Péninsule Ibérique, escribe: “(…) Cerca de los desmontes romanos se eleva una pequeña colina Cerro del Depósito, en cuya cumbre una empresa a comienzos de la década de los 60 construyó un lavadero de mineral. En el Cerro, encontramos cerámicas del Bronce Final y escorias de fusión” (Domergue, C. 1987, 119). El yacimiento, próximo al Cerro de la Hoya y a la mina de Quitapellejos, formaría con ambos parte de un complejo minero metalúrgico que ha de relacionarse con la Prehistoria Reciente y Protohistoria de Cerro Muriano. Además de ello, el hallarse en el entorno del gran filón Cerro Muriano hace que la presencia de yacimientos romanos en este lugar sea más que probable. Hoy día se aprecian, dispersas, estructuras de cronología reciente que se emplearon para el beneficio del cobre, tratándose del último testigo de explotación en la Zona Minera de Cerro Muriano. Los Lavaderos de Minera de Cantosblancos, que funcionaron en la década de los 50 y 60 del pasado siglo XX para la recuperación de cobre y oro procedente de los deshechos provocados por las compañías inglesas, ocupan parte del complejo minerometalúrgico. La peculiaridad del Cerro del Depósito, un yacimiento arqueológico e industrial vinculado a la minería del cobre desde al menos el Bronce Final (circa 1200-750 AC) hasta la década de los 60, lo convierten quizás en uno de los elementos patrimoniales de la Zona Minera de Cerro Muriano de mayor importancia e interés, dando lugar a un paisaje único que sin duda es consecuencia del uso que las distintas culturas y sociedades metalúrgicas a lo largo de los siglos, han hecho de él. En relación al yacimiento industrial cabría destacar la presencia de estructuras diversas que se corresponden con posibles lavaderos, almacenes, oficinas, estanques y tolvas.

4. Fundiciones romanas de Siete Cuevas: Las Fundiciones romanas de Siete Cuevas, yacimiento inédito, se encuentran cerca en la cabecera del antiguo filón del mismo nombre y próximas al arroyo de la Agustinita. En un lugar alto y sometido a intensas corrientes de aire para facilitar la salida de humos tóxicos que los hornos metalúrgicos romanos producían durante los procesos que se llevaban a cabo durante las fases de tostación, fusión y conversión del cobre. El yacimiento metalúrgico, en el que es fácil apreciar sobre el terreno escorias de fundición, fragmentos de cerámica romana y de tegulae, debió de contar con las dependencias propias de este tipo de yacimientos dedicados en su origen a la actividad pirometalúrgica (lavaderos, fábricas de madera, hornos de fundición de cobre, almacenes, vías secundarias de mineral, oficinas, etc.).

5. Cerro de La Hoya: La Hoya es un asentamiento que hemos de relacionar con el Bronce Final. En el yacimiento, que se halla sobre un pequeño promontorio de escasa altura próximo a la rafa de Quitapellejos, se hacen visibles restos de estructuras de habitación y fragmentos dispersos de cerámica a mano bruñida e incisa, que podrían indicar su pronta cronología. Este antiguo asentamiento precisa de una excavación mediante metodología arqueológica y de estudios más detallados que puedan despejar las dudas aún numerosas. Se halla en la margen izquierda del Camino de Pañeros, en dirección a la mina de Quitapellejos aproximadamente un kilómetro más abajo de las Fundiciones y Lavaderos de la Cordoba Copper Company, Ltd. Junto con el Cerro del Depósito y la citada mina, este asentamiento formaría un conjunto minero-metalúrgico de entre el 1200 y el 750 AC.

6. Mina de Quitapellejos: Junto con Siete Cuevas, son los máximos exponentes de la minería extractiva antigua en la reserva. En el caso que nos ocupa, se trataría quizás del única rafa hasta hoy investigada que se explotó y abandonó en la Prehistoria reciente. Quitapellejos, que perteneció al filón Cerro Muriano o Central, pensamos que comenzó a explotarse en el Calcolítico y quienes se beneficiaron de ella fueron en búsqueda de las mejores bonanzas de malaquita y azurita, empleando el uso del fuego para quebrantar los crestones metalizados y abrieron pozas rudimentarias. Quitapellejos es un ejemplo de explotación a cielo abierto, sin llegar a un sistema de minería extractiva subterránea, mucho más complicada y que precisaba de medios humanos y técnicos sumamente complejos y sofisticados. Es por esto por lo que proponemos para este yacimiento minero, una fecha tan temprana. Según nuestras investigaciones, que han de tomarse con suma cautela, se trataría, como explicábamos, del único ejemplo de minería de la Zona Minera de Cerro Muriano que se explotó y abandonó entre el Calcolítico y el Bronce Final. Estimamos que, dada la naturaleza y las características de la explotación, Quitapellejos justifica su inclusión aquí.

7. Mina de Siete Cuevas: Es sin duda el complejo de minería subterránea antigua de la zona más interesante y el más completo que se conoce. El yacimiento, con predominio de minerales afectados por procesos de oxidación (malaquita y azurita) fue explotado mediante grandes labores de minería subterránea que se efectuaron sobre la roca mineralizada. Aunque beneficiado desde época prerromana, la obra de ingeniería que hasta hoy ha perdurado parece ser romana y, según nuestras investigaciones sobre el terreno, indican que comenzó a explotarse desde la superficie, siguiendo los afloramientos de los filones y buscando en profundidad, mediante trabajos altamente especializados, las mineralizaciones más ricas. A falta de un estudio más exhaustivo y de una excavación mediante metodología arqueológica, la explotación de este interesante filón pudo comenzar en época calcolítica, haciéndose más compleja a partir del Bronce Final, momento al que pertenecen el hacha de talón de Bronce y, probablemente, algunos martillos de dioritas-gabro encontrados en el yacimiento por el profesor Cabanás. Pero no es hasta el período romano cuando Siete Cuevas es explotado de forma intensiva. Todo parece indicar que el antiguo filón fue abandonado por los romanos sin ser beneficiado de nuevo; este hecho y su extraordinario estado de conservación permitirán que su estudio e investigación deparen resultados vitales y necesarios para la compresión de las técnicas extractivas antiguas empleadas en esta reserva minera.

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